Jorge Luis Arellanez Hernández
marzo de 1993
Frecuentemente se
habla y se argumenta sobre la duración del tratamiento de análisis, el mismo
Freud lo plantea en 1937 cuando señala que "la terapéutica psicoanalítica
es un asunto que consume mucho tiempo"[1]
sin especificar claramente cuanto. Pese a esta
afirmación, en su trabajo sobre el ANÁLISIS TERMINABLE E INTERMINABLE
aborda precisamente esta problemática. No
sólo se preocupa por delimitar un tiempo en la terapia, sino que además
lleva a cabo un minucioso análisis de todos los factores que influyen
precisamente en él, así como ¿cuándo y cómo dar
por terminada una terapia analítica?
En toda la
experiencia analítica de Freud, y más específicamente al termino de la segunda
guerra mundial, esta preocupación (cuándo dar término en el análisis) se hace
más persistente en su pensamiento, pues algunos de sus pacientes a los que
había dejado de atender, habían vuelto a manifestar rasgos patológicos, en unos
casos por no atender el aspecto
transferencial hasta su máxima capacidad, y en otros por no haber sido el
momento oportuno para el cierre terapéutico.
Como consecuencia
de esa experiencia Freud concluye que puede
existir un veredicto acerca del valor del cierre terapéutico, esto es,
"el cierre es eficaz con tal que se haga en el momento oportuno"[2].
¿Pero cuándo parece que es el momento oportuno? "Desde el punto de vista
práctico es fácil contestar. Un análisis ha terminado cuando el psicoanalista y
el paciente dejan de reunirse para las sesiones de análisis. Esto sucede cuando
se han cumplido más o menos por completo dos condiciones: primera, que el
paciente no sufra ya de sus síntomas y haya superado su angustia y sus
inhibiciones; segunda, que el analista juzgue que se ha hecho consciente tanto
material reprimido, que se ha explicado tantas cosas que eran ininteligibles y
se han conquistado tantas resistencias internas, que no hay que temer una
repetición de los procesos patológicos en cuestión"[3].
Por otro lado, una
manera más adecuada de la terminación del análisis, en donde el objetivo es más
ambicioso, es en el sentido de que el analista ha influido de tal manera sobre
el paciente, que éste no podría hacer mayores cambios aunque el análisis
continuara. Para lograr este objetivo, es necesario conocer que la etiología de
cualquier trastorno neurótico es mixta, es decir, por una parte es
constitucional y por otra es accidental (traumática). Por parte constitucional
se entiende que los instintos son excesivamente intensos y difíciles de
"domesticar" por el Yo; por parte accidental se entenderá que
es resultado de traumas prematuros que el Yo inmaduro fue incapaz de dominar. Ante
esto, Freud opina que "no hay duda de que una etiología traumática ofrece
un campo más favorable para el psicoanálisis. Solamente cuando un caso es de
origen predominantemente traumático podrá hacer el psicoanálisis lo que es
capaz de hacer de un modo superlativo; sólo entonces, gracias a haber reforzado
el Yo del paciente, logrará sustituir por una
solución correcta la inadecuada decisión hecha en la primera época de su
vida"[4].
El párrafo que
precede ofrece varias ideas que Freud toma muy en cuenta para determinar cuándo
es posible la terminación del análisis, ideas como la de "domesticar"
los instintos, es decir, que en el transcurso de la terapia se logren romper
tantas resistencias que sea capaz de conocer en sus procesos internos en el
momento en que éstas se manifiesten. Empero, es importante conocer no sólo que
los instintos dependen grandemente de la constitución del sujeto, sino que
"dos veces en el curso del desarrollo individual ciertos instintos
resultan considerablemente reforzados: en la pubertad, y en las mujeres, en la menopausia"[5].
Como se sabe,
todas las resistencias y "todas las represiones que tienen lugar en la
primera infancia son medidas defensivas primitivas tomadas por el Yo
inmaduro y débil. En años posteriores no aparecen nuevas represiones, pero
persisten las antiguas y el Yo
continúa utilizándolas para dominar los instintos. Los nuevos conflictos
son solucionados por lo que llamamos represión posterior"[6],
además, siempre va a haber residuos (instintivos) que van a afectar a
posteriori el comportamiento. Esta es otra de las ideas importantes de Freud.
Por otro lado, al
tratar de conocer por qué los instintos en su parte caracterológica y en su
parte accidental no se manifiestan siempre de la misma manera en el individuo,
se entiende que "si un conflicto instintivo no es actualmente activo, no
se manifiesta, no podemos influir sobre él ni aun con el psicoanálisis"[7].
Sin embargo, el mismo Freud después, opina que se pueden utilizar elementos
inconscientes o latentes para que abreaccionen situaciones que puedan ser
analizadas hacia un futuro previendo alguna manifestación instintiva que pueda
repercutir de manera importante. Al
respecto, Freud señala que si "Consideramos los medios de que
disponemos para transformar un conflicto instintivo que se halla por el momento
latente en otro actualmente activo. Evidentemente, sólo podemos hacer dos
cosas, podemos producir situaciones en las que el conflicto se haga activo o
podemos contentarnos con discutirlo en el análisis y señalar la posibilidad de
que surja"[8].
Es importante
resaltar que para que puedan surgir elementos instintivos que sean perceptibles
a la conciencia es necesario llevar a cabo un proceso introspectivo en el cual
también hay que tomar en consideración que habrá mecanismos que obliguen a no ver de manera
clara este fenómeno, estos mecanismos defensivos como lo es la racionalización,
la represión, y la negación entre otros,
son utilizados desde la infancia para que el Yo se proteja. Sin embargo,
más adelante, en la edad adulta son perjudiciales para el Yo, pues "falsifican
nuestra percepción interna y nos dan una
imagen imperfecta y desfigurada de nuestro ello"[9].
"Lo
importante es que los mecanismos defensivos dirigidos contra el peligro
primitivo reaparecen en el tratamiento como resistencias contra la curación. De
aquí resulta que el Yo considera la curación como un nuevo
peligro"[10].
Como se ha mencionado, la tarea del Yo
es la de evitar el peligro, la ansiedad y el displacer. Otra de las ideas
centrales es que hay que tomar en cuenta las alteraciones del Yo;
estas pueden ser en forma congénita o adquirida, la adquirida es mejor para el
psicoanálisis, además otra de las taras del análisis, es la de hacer alianzas
con el Yo apara reforzarlo y de esta manera pueda
tener mayor conciencia de la conformación del ello. Por tanto, "El papel
del psicoanálisis es lograr las condiciones psicológicas mejores posibles para
las funciones del Yo; con esto ha cumplido su tarea"[11].
Parece ser, que a pesar de que en muchos de los elementos que Freud ofrece
existieran contradicciones, lo cierto es que es imprescindible tomar en cuenta
estos elementos para comprender en qué momento del análisis es perceptible un
cierre con el paciente. En cambio, "En un análisis didáctico, con el que
un aspirante empieza su preparación para sus futuras actividades. Por razones
prácticas este análisis sólo puede ser breve e incompleto. Su objetivo
principal es capacitar al profesor para juzgar si el candidato puede ser
aceptado para un enfrentamiento posterior"[12].
Y lo más recomendable es que "todo analista debería periódicamente -a
intervalos de cinco años- someterse a un nuevo análisis sin sentirse
avergonzado de dar este paso. Esto significaría entonces que no sólo el
análisis terapéutico de los pacientes, sino su propio psicoanálisis, se transformarían desde una
tarea terminable en una tarea interminable"[13].
[1].- FREUD, SIGMUND; OBRAS COMPLETAS, TOMO III, ANÁLISIS
TERMINABLE E INTERMINABLE, PP. 3339
[2].- OP. CIT. PP. 3341
[3].- ÍDEM
[4].- FREUD, SIGMUND, OBRAS COMPLETAS, ANÁLISIS TERMINABLE E
INTERMINABLE, PP. 3342
[5].- OP CIT. PP. 3346
[6].- OP CIT. PP. 3347
[7].- FREUD, SIGMUND; OBRAS COMPLETAS, ANÁLISIS TERMINABLE E
INTERMINABLE, PP. 3349
[8].- OP. CIT. PP.
3362
[9] .- OP. CIT. PP.
3353-3354
[10]
.- OP. CIT. PP. 3354
[11]
.- FREUD, SIGMUND, OBRAS COMPLETAS,
ANÁLISIS TERMINABLE E INTERMINABLE, PP. 3362
[12]
.- OP CIT. PP. 3361
[13] .- OP CIT. PP 3343
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