Winnicott

Donald W. Winnicott, de nacionalidad Inglesa, creció sus primeros años en Plymounth, en Devon; provincia alejada de Londres tanto en distancia como en costumbres. De familia económicamente estable. Sus padres fueron músicos, aunque su padre, se dedicó gran parte de su vida a la política. 
Donald era el único varón, y sus dos hermanas eran 5 y 6 años mayores que él. Aunque en su niñez tuvo a su servicio niñeras e institutrices, no intervenían directamente en el desarrollo de los juegos y distracciones de los niños Winnicott. Sin embargo, al parecer Donald fue muy apegado a su niñera, de esta manera, conoció en su hogar una seguridad a la que podía considerar como natural. La cual repercutió grandemente tanto en su vida como en sus obras teóricas.
Clare Winnicott (esposa de Donald), considera que en la infancia de éste, algunos momentos fueron claves para su desempeño profesional, tales casos son por ejemplo, cuando de pequeño, su padre lo molestaba con una muñeca de cera de sus hermanas, entonces, en cuanto pudo Donald tener la muñeca entre sus manos, la golpeó y le deformó el rostro, después su padre restauró la muñeca, ante este hecho, Donald describe que "aquella primera demostración del acto de restitución y reaparición le impresionó ciertamente, y tal vez le hizo capaz de aceptar el hecho de que él, querido y pequeño ser inocente, se había vuelto efectivamente violento, de manera directa con la muñeca e indirecta con su padre, el cual justamente acababa de entrar en su vida consciente".
Posteriormente, a los dieciséis años una ruptura de su clavícula fue determinante para que Winnicott decidiera estudiar medicina, pues pensó que nunca estaría dependiendo de un médico cada vez que se lastimara o enfermara. De esta manera, obtuvo la licenciatura en biología en Cambridge en el Jesús College. En el transcurso de sus estudios estalló la primera guerra mundial y paso su primer año de medicina como ayudante de enfermero en Cambridge.
"Varios de sus amigos murieron al comienzo de la guerra, y esto iba a signar toda su vida". Concluida la guerra, Donald se dirigió directamente al St. Bartholomews Hospital, en Londres, donde prosiguió su formación médica. El Dr. Lord Horder, profesor de mencionada institución, "le enseñó que era más importante prestar atención a la historia de un caso y escuchar lo que decía el paciente que formular simplemente preguntas".
Donald contrae matrimonio por primera vez a los 20 años. En el transcurso de sus estudios, cae enfermo afectado de un absceso en el pulmón, durante su estancia en el hospital, llegó  a la conclusión de que "por lo menos una vez en su vida  es necesario que todo médico haya estado en el hospital como paciente".
Winnicott siempre tuvo la intención de ser clínico general. Sin embargo, en una ocasión, "dio con un libro de Freud y descubrió el psicoanálisis. Sintió que ahí estaba el camino y decidió quedarse en Londres para hacerse analizar. Durante su formación se interesó especialmente por el trabajo con los niños; una vez obtenido su diploma, pasó a ser consultor en un servicio de medicina."
En 1923 obtuvo dos puestos hospitalarios, uno en el Queen's Hospital for Children y el otro en el Paddington Green Children's Hospital, en este ultimo laboró  durante cuarenta  años. El desarrollo de "su trabajo llegó a ser un tipo de clínica psiquiátrica, donde trataba la hipocondría de los padres". En ese mismo año, puso su consultorio a nivel particular en Harley Street, atendiendo a niños que presentaban un interés importante para Donald. Cuando en los hospitales donde laboraba se le presentaba un caso de particular interés apoyaba a los padres económicamente (con los pasajes) para atenderlos en forma particular.
En su práctica profesional, mientras atendía a su paciente (normalmente niños) creaba algún objeto de papel y se lo daba a éste para que se lo llevara, "este acto simbólico, posiblemente contenía el germen de las ideas de Donald Winnicott (utilización del objeto, objeto transicional)".
 Así conforme fue dando forma a sus ideas, construye toda una teoría sobre la relación temprana entre madre‑hijo y los primeros signos de personalidad en el bebé con un enfoque muy original, pues su experiencia y poderoso poder de observación hacen que se interese principalmente en  aquellos eventos que suelen percibirse como comunes entre el cuidado y atención de la madre hacia el infante, y que sin embargo, estos detalles toman una vital importancia en la psique del individuo.
Winnicott muere en 1971 dejando una muy significativa aportación tanto a la psicología como a la pediatría. La obra de Winnicott, se puede describir como un conjunto de períodos que se relacionan íntimamente unos con otros, sin separarse, estos son:

1) TEORÍA DE LA SITUACIÓN ANALÍTICA.
En la relación analista‑analizado, resulta importante que el analista se valga de una herramienta (marco analítico) para trabajar y que poco se preocupe por tratar de entender qué es ésta. Winnicott hace una observación importante ante esta situación, el no sólo se preocupa por saber lo que pasa en el análisis, va más allá, se preocupa por saber qué es lo que lleva a que haya análisis.
Donald propone observar esta relación de análisis como una relación madre‑hijo, cuya finalidad será "re‑crear un modelo que suponga el contacto más íntimo entre el niño ‑infante‑ y la madre, y excluir todo contacto directo por vías que no sean las psíquicas. Este último punto es común a toda práctica analítica". En otras palabras, estar en análisis significa re‑establecer un holding (sostén), un marco externo, una nidación externa entre el infans y el objeto.

2) TEORÍA DE LAS PULSIONES.
Tomando en cuanta que la AGRESIVIDAD se puede manifestar por medio de la destructividad, sin expresión o manifestación de cólera y que la SEXUALIDAD puede ser tomada como un elemento femenino puro (que puede ser el pecho de la madre) como el origen de la creatividad, con vinculación al SER, Winnicott profundiza su estudio en estos conceptos.

3) TEORÍA DEL OBJETO.
El bebé en sus primeros meses, toma al objeto como un fenómeno subjetivo, posteriormente, crea al objeto y pasa a ser un objeto percibido de manera objetiva. Sin Embargo, pasa a ser creado por él, preciso es entonces que el objeto sea encontrado físicamente. Cuando el bebé en un inicio se lleva la mano a la boca, ya sea para estimular esta zona erógena, ya sea para satisfacer los instintos en esa zona, posteriormente, encuentra objetos (muñecas, juguetes blandos o duros) que le brinda su madre, y se aficiona a ellos. "Resulta claro que aquí hay algo importante, aparte de la satisfacción y excitación oral," aquí se pueden observar muchas otras cosas, entre ellas:
A)  La naturaleza del objeto.
B)  La capacidad del niño para reconocer el objeto como un "no yo".
C)  La ubicación del objeto, afuera, adentro, en el límite.
D)  La capacidad del niño para crear, idear e imaginar un objeto.
E)   La iniciación de un tipo afectuoso de relación de objeto.
El objeto transicional ayuda al bebé a distinguir entre él y el exterior, es un mediador que permite al niño distinguir entre la realidad y la fantasía.
Cuando el niño se chupa el pulgar, no es este hecho únicamente lo importante, los demás dedos también participan, esta experiencia va acompañada de ilusiones y fantasías, todo esto recibe el nombre de fenómeno transicional. En este momento puede surgir algún objeto, algún sonido que puede llegar a adquirir una importancia vital para el bebé en el momento de disponerse a dormir, y que le sirve como defensa contra la ansiedad (sobre todo de tipo depresivo), entonces este objeto se convierte en el objeto transicional. Los fenómenos transicionales empiezan a aparecer desde los cuatro o seis meses, hasta los ocho u doce.

4) TEORÍA DEL SELF (verdadero self, falso self)
Winnicott retoma el concepto de regresión y lo adecua a sus principios teóricos. "Comúnmente a la regresión se la piensa tradicionalmente en términos de búsqueda de satisfacciones más o menos antiguas. Winnicott la considera como modalidad de regreso a una situación de carencia, esta situación de carencia es la que crea al "falso self".
En todos existe un falso self, es el que la educación nos obliga a adquirir para mantener con nuestros semejantes relaciones civilizadas. El falso self determina una actitud maternal inmutable para con el verdadero self y mantiene permanentemente a éste, como una madre que lleva su bebé; entonces se comprende que el falso self sólo tenga una función protectora para permitirle al verdadero self manifestarse libremente en ciertas circunstancias.

5) TEORÍA DEL ESPACIO
6) TEORÍA DE LA COMUNICACIÓN ‑ NO COMUNICACIÓN
Winnicott observó que, cuando el objeto es subjetivo, no es necesario ser explícito para comunicarse con él. Cuando el objeto se vuelve objetivamente percibido (objeto objetivo) la comunicación es, o bien explícita, o bien muda. Una relación simultánea se establece entre la madre como el medio circundante al ambiente, la inconsistencia del objeto materno abre el acceso al objeto objetivo.
"Estas observaciones nos llevan a considerar que la no‑comunicación puede tener dos sentidos: el de un estado natural, en la medida en que la comunicación no es necesaria, porque la no‑comunicación es una comunicación implícita y silenciosa con el objeto subjetivo; y el sentido completamente diferente, en que la no‑comunicación es un fenómeno activo y hasta reactivo que signa su valor defensivo".

7) TEORÍA DEL DESARROLLO (medio circundante facilitador evolución dependencia‑independencia)
Winnicott, en su libro "Los bebés y sus madres", sintetiza gran parte de su conocimiento en la diada madre‑hijo abordando el tema desde el momento de la concepción, hasta los primeros años de vida del niño.
 La mujer al igual que el hombre, esta llena de actividades que absorben gran parte de su tiempo, sin embargo, cuando se da cuenta que está embarazada, cambia toda la dinámica de su vida ‑para Winnicott, en este momento inicia una etapa de preparación‑. La naturaleza ha decretado que los bebés no eligen a sus madres, simplemente llegan. De esta manera "la mujer entra en una fase en la cual, en gran medida, ella es el bebé y el bebé es ella. Ella fue bebé alguna vez, y tiene en sí el recuerdo de haber sido bebé; también tiene recuerdos de haber sido cuidada, y estos recuerdos le ayudan o interfieren en sus propias experiencias como madre ‑para Winnicott este tipo de recuerdos puede significar lo que es el inconsciente colectivo para Jung, puesto que se da por hecho que este conocimiento esta presente en la mujer y que es inconsciente, haciéndose consciente al tener un bebé en el vientre‑.
Winnicott cree que, para el momento en que el bebé está maduro para el nacimiento, la madre si ha sido bien cuidada por su compañero o por el Estado, o por ambos, está preparada para una experiencia en la cual sabe perfectamente bien cuáles son las necesidades de su bebé. En el momento del nacimiento del bebé, sólo la madre sabe cuando debe ser tomado en brazos, acostado, ser dejado solo o cambiarlo de posición en la cuna. Estas cosas le dan al bebé la oportunidad de ser, aquí está la base para lo que gradualmente se convierte para el niño en la experiencia de ser. De esta manera, el bebé comienza a necesitar que su madre falle. "Sería molesto para un niño seguir experimentando omnipotencia cuando ya está en condiciones de tolerar frustraciones y fallas relativas del ambiente".
Los niños necesitan un entorno estable dentro del cual resolver sus conflictos de amor y odio y sus dos tendencias principales, una basada en una orientación hacia el progenitor del mismo sexo, y la otra basada en una orientación hacia el progenitor del sexo opuesto. En este sentido puede hablarse de contiendas homo y heterosexuales en las relaciones objetales. Cuando el entorno facilitador es suficientemente bueno, las tendencias heredadas del bebé hacia el crecimiento alcanzan sus primeros logros importantes. El principal es la integración, el bebé se vuelve capaz de afirmar su propia individualidad y hasta experimentar su sentido de identidad.
Para Winnicott, la salud mental de un individuo es determinada desde el comienzo por la madre, quien proporciona un ambiente facilitador, la madre (sin saberlo) está planteando las bases de la salud mental del individuo. De esta forma, la manera en que la madre lo sostiene (holding), así como la manera en como presenta objetos, van seguramente a determinar en cierta medida la personalidad del individuo.
Se puede decir que el desarrollo emocional primitivo incluye tres tareas principales: integración del yo, establecimiento de la psique en el cuerpo y la formación de relaciones objetales. Así, el bebé va formando conjuntamente con su madre y el ambiente que le rodea las herramientas que lo determinarán en toda su vida como un ser humano. Winnicott ha brindado a la psicología una parte importante en la relación madre‑hijo, la espontaneidad y la cotidianeidad, elementos olvidados en gran parte por la ciencia y que sin lugar a duda, este enfoque nos proporciona los elementos necesarios para retomar estos pequeños pero muy significativos detalles que Donald presenta a lo largo de todo su trabajo profesional.
Indudablemente los postulados de Winnicott están influenciados por personajes importantes dentro de la psicología tales como Freud, Lacan, Klein, entre otros, pero no esta en contra con ninguno, si bien se dedica a observar cosas diferentes complementa sus conocimientos con los personajes antes citados. Cabe resaltar que la principal aportación de Winnicott es que hay que tomar en cuenta los elementos cotidianos en una relación dual madre-hijo.

Bibliografía
Winnicott, D. W. Los bebés y sus madres. Editorial Paidos. México, 1990.
Winnicott, D. W. Realidad y juego. Editorial Gedisa. Madrid, 1979.
Winnicott, D. W., y Otros. D. W. Winnicott. Editorial Gedisa. Buenos Aires, 1978.

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