Jorge Luis Arellanez Hernández, 1994
Este trabajo fue presentado en el mes de febrero de 1994, en el V Encuentro Latinoamericano de Psicoanalistas y Psicólogos Marxistas, "procesos históricos y subjetividad". Organizado por la Facultad de Psicología de la Universidad de la Habana, Cuba.
Dentro de las obras psicoanalíticas escritas por Sigmund Freud, hay algunas a las que se les conoce con el nombre de "Obras Sociológicas"[1], ésto debido a que en su contenido el autor intenta dar ya no sólo una descripción del hombre como "individuo psíquico", sino que ahora lo ubica en una esfera social[2], tratando de encontrar cómo influye esta en el psiquismo del hombre y viceversa.
Haciendo de esta idea una de sus principales preocupaciones, Freud analiza el pasado, el presente y de alguna manera el futuro del hombre; toma en consideración que "el ensanchamiento de la conciencia, es decir de los intereses y capacidades del hombre, fue logrado a expensas de la represión de sus impulsos más primitivos (los placenteros)"[3]. En estas obras Freud "ya no ve al psicoanálisis únicamente como una terapéutica, lo ve como un método para dar una interpretación de la realidad humana en su conjunto"[4], es decir, como "un método de investigación, como un instrumento imparcial"[5].
Posterior
a Freud, algunos investigadores tales como Alfred Adler, Carl Jung, Serge
Moscovici, J. Maisonneuve, Igor A. Caruso, Herbert Marcuse y Enrique Guinsberg
entre otros, han tratado de retomar las ideas centrales de dichos trabajos y de
tomar al psicoanálisis como instrumento de investigación para analizar la
dinámica de la sociedad actual, que si bien ha adquirido características cada
vez más complejas, también es cierto que cuenta con un mayor
apoyo de algunas otras ciencias, como es el caso de la sociología, la
antropología y la lingüística, entre otras.
Así,
los fenómenos sociales -y en especial los fenómenos de masas- cada vez cuentan
con más elementos teórico-metodológicos para su estudio; pero... ¿qué tanto de
estas aportaciones son aplicables a la sociedad mexicana?, ¿cómo interviene la
dinámica social en el pensamiento y actuar del mexicano? Desafortunadamente
poco hay escrito al respecto. Cabe señalar, que fenómenos sociales que al parecer
repercuten o reafirman el comportamiento del mexicano se observan de manera
cotidiana; basta señalar que entre los meses de abril y julio de 1993, en la
ciudad de México, casi cada fin de semana se presento un fenómeno muy
peculiar. Millares de capitalinos (así se les designa a la población mexicana que radica en el Distrito Federal) se convocaron en el monumento del Ángel de la
Independencia para festejar los triunfos del Seleccionado Mexicano de fut-bol.
Si
se toma este fenómeno como un elemento que pueda aportar puntos específicos de
análisis para explicar parte de la subjetividad del mexicano, entonces se puede
decir que, "en apariencia", el festejo era comprensible y
justificable pues el equipo obtuvo -aparte de múltiples triunfos en los
partidos que participó- tres metas importantes:
1) la clasificación al Campeonato Mundial de Estados Unidos 1994,
2) el Subcampeonato de la Copa América en su versión 1993 (a la cual asistió como invitado) y
3) el Titulo de la Copa de Oro 1993.
Sin embargo, si se reflexiona un poco más sobre qué es lo que produce el festejo en sí, por qué se festeja así el fut-bol y no otro deporte, qué necesidades sociales compensa, los medios de información de qué manera o hasta qué punto intervienen en el ciudadano para reafirmar la manifestación o expresión de este fenómeno, y aún más, qué efecto produce en la subjetividad del individuo, entonces el festejo toma un tinte diferente.
1) la clasificación al Campeonato Mundial de Estados Unidos 1994,
2) el Subcampeonato de la Copa América en su versión 1993 (a la cual asistió como invitado) y
3) el Titulo de la Copa de Oro 1993.
Sin embargo, si se reflexiona un poco más sobre qué es lo que produce el festejo en sí, por qué se festeja así el fut-bol y no otro deporte, qué necesidades sociales compensa, los medios de información de qué manera o hasta qué punto intervienen en el ciudadano para reafirmar la manifestación o expresión de este fenómeno, y aún más, qué efecto produce en la subjetividad del individuo, entonces el festejo toma un tinte diferente.
Si
bien el psicoanálisis puede aportar muchos elementos para la interpretación de
lo que sucede en el fenómeno, no hay que descartar el apoyo de algunas ciencias
que faciliten hasta donde sea posible el realizar un breve análisis que trate
si no de responder en su totalidad al origen, desarrollo y consecuencia del
fenómeno, si a una parte de este.
El
análisis de esta manifestación social entonces puede iniciarse desde su
expresión manifiesta, es decir, desde lo que se observa en las calles, y
después ir particularizando en ciertas características que se consideren
relevantes, para pasar posteriormente a tratar de explicar hasta donde sea
posible cómo influyen o que tanto determinan los medios de difusión la
expresión del fenómeno.
Es
importante resaltar que se desarrolló (inicialmente) una expectativa por parte
de la población por saber que es lo que pasaba con la selección nacional, y que aunque era muy manifiesto el aspecto político que se
desarrollaba en torno a la Federación Mexicana de Fut-Bol A. C. para determinar
quienes jugarían en el equipo; era impresionante como en los días de juego en
las avenidas y calles de esta ciudad la circulación tanto de autos como de
peatones era prácticamente nula, empero, este hecho no fue lo importante, era
el antecedente o detonante de la expresión de la multitud que precisamente al
conocer el resultado del partido, salía a festejar al Ángel de la Independencia
ya no sólo el triunfo, sino también el empate de la selección, sí, curiosamente
ya no sólo se festejó la victoria, sino también el empate. Este es un
antecedente importante para concluir que la expresión del fenómeno que surgía
ya no era sólo de carácter puramente deportivo, sino que existía algo más.
Una
vez que se conocía por medio de los medios de difusión el resultado del
partido, o que se había salido del estadio, se empezaba a gestar un movimiento
social, "el aficionado" salía a festejar al punto de reunión el
resultado.
Ondeando
banderas, echando porras, tocando trompetas en autos, motocicletas, bicicletas
o a pie, se dejaban ver a lo largo de las calles y avenidas antes casi
desiertas, los aficionados que poco a poco iban poblando una sola zona de la
cuidad (zona rosa) bloqueando todo el trafico. Es aquí donde se puede percibir
claramente que "siempre que se juntan unos individuos, se ve pronto
apuntar y surgir una multitud. Se agitan, se mezclan (pierden su
individualidad), se metamorfosean (toman actitudes o hacen cosas que individualmente
no se atreverían). Adquieren una naturaleza común que da consistencia a la suya
propia"[6],
esto es, "el individuo como miembro de una tribu, de un pueblo, de una
casta, de una clase social o de una institución, en un momento dado y con un
determinado fin se organiza en una masa o colectividad"[7].
Pero, cuál será el verdadero fin que hizo gestarse a toda esa colectividad.
Aún
no hay elementos suficientes para contestar la interrogante, sin embargo, en
este momento hay algunos eventos que presentaba la masa y que pueden traducirse
en otro contexto, como son las porras, las banderas, las trompetas, la
vestimenta, el maquillaje en la cara, y demás artículos que utilizaban los
miembros de la masa para el festejo. Freud en Tótem y Tabú (1914), traduce estos
elementos a manera de símbolos, como tótems, esto es, para Freud el tótem es un
animal, una planta o una fuerza natural, que simboliza "el antepasado de
la estirpe (antepasado del pueblo mexicano) pero además es su espíritu guardián
y auxiliador"[8],
y en efecto, estos símbolos pueden llegar a tener esta función, la de
identificarse los miembros de la masa con un mismo antepasado, portar algo que
no sólo identifique como masa, sino también como pueblo, como nación.Tratando de puntualizar un poco mas acerca de lo que en forma individual se presenta, puede comentarse que las personas que conforman la masa presentan una diversidad de características que es importante resaltar; las personas que se dan cita en el monumento, se mezclan sin distinguirse en forma aparente de su clase social, edad o sexo, incluso familias enteras dejan verse en la zona y, en efecto "en la multitud se borra la individualidad" pues el sujeto se llega a encontrar entre tanta gente, que ya no importa quien es, lo que importa es participar conjuntamente con los demás, y tal y como cita Freud a Le Bon "cualesquiera que sean los individuos que la componen (a la masa) y por sus diversos o semejantes que puedan ser su genero de vida, sus ocupaciones, su carácter o su inteligencia, el solo hecho de hallarse transformados en una multitud les dota de una especie de alma colectiva"[9], de esta manera se percibe, se siente un estado emocional muy especial, las emociones se contagian.
En
apariencia podría decirse que es una multitud desorganizada, espontánea
(posiblemente así fue en sus inicios), sin embargo, esta siendo tan frecuente
esta manifestación, que puede empezar a pensarse que esta en proceso una masa
definida e identificable, parece ser que se está empezando a normar o
institucionalizar este fenómeno social y que se empieza a apartar del objetivo
inicial -el festejo per se- empezándose a tornar como una necesidad del
ciudadano para expresar emociones que van desde la agresión, la destrucción,
hasta la alegría. Así, el fenómeno se complejiza mucho más de lo que en un
inicio se pudo haber esperado, pues la expresión de júbilo por parte de la
masa, no es más que la mera manifestación de un sinnúmero de eventos que
demuestran como origen necesidades internas de la multitud, y en consecuencia
del propio individuo. También se percibe una necesidad de triunfo, de creer en
el equipo, de tener una "ilusión"[10]
de ser superior al rival, y de generalizar (por lo menos en la fantasía) esa
superioridad manifiesta a todo, no únicamente a lo deportivo, ya que la
selección no sólo es el equipo, simbólicamente es todo el país, por ello el
apropio de la masa del resultado del partido (ganamos, empatamos, perdimos).
Además
estas expresiones emocionales no son mas que fugas que el ciudadano tiene en
ese momento; fugas de emociones reprimidas que de una o de otra manera no se
pueden expresar en la cotidianeidad y que se toma de pretexto el resultado de
un partido de Fut-Bol para manifestar esa energía pulsional reprimida.Tal parece que el festejo juega la función de ser un calmante social como lo enmarca Freud en psicología de las masas y análisis del yo, un calmante que a la vez es distractor de las pulsiones reprimidas.
Retomando
lo antes mencionado, acerca de la posible institucionalización del festejo,
podría decirse que desde el inicio del fenómeno hasta su culminación se torna
una especie de ceremonial, de rito, en el cual las etapas se observan muy
claramente:
- el conocimiento del marcador, ya sea por asistir al estadio o por saberlo por un medio de difusión,
- la expresión de júbilo por toda la ciudad hasta llegar al monumento del Ángel de la Independencia,
- tener todos los implementos (vestuario, maquillaje, banderas, etc.) para participar,
- manifestación de todas las expresiones verbales y físicas y
- la desintegración del fenómeno.
Además
de lo antes citado, dentro de toda la manifestación de la multitud, el equipo
de Fut-Bol qué papel desempeña, indudablemente las figuras futbolísticas que lo
conforman varían; el aficionado se identifica con ciertos elementos del equipo
y tiende a idolatrarlos, a mitificarlos, por lo tanto se comprende que el equipo
en general con todas sus figuras están representando un tabú, pues se "le
ha atribuido un carácter sagrado, santificado único e intocable"[12].
Este
carácter mítico que ha tomado la selección, así como el festejo propio de la
masa se ha visto reforzado grandemente por los medios masivos de información,
la radio[13]
ha creado espacios para transmitir tanto los partidos de Fut-Bol como las
manifestaciones el aficionado, ha creado programas especiales para comentar
todo sobre la selección y sobre sus jugadores.
Las televisoras privadas han creado programas
deportivos exclusivamente para hablar del Fut-Bol y por consiguiente de la
selección nacional; en estos, se invita no sólo a jugadores profesionales de
Fut-Bol, sino también a personajes de la esfera política, literaria e incluso
psicoanalítica. La prensa, que tiene periódicos especializados en deportes ha
dedicado en forma impresionante casi todo su espacio para hablar de la
selección, además, se han creado revistas nuevas para hablar sobre el Fut-Bol,
esto, a raíz del fenómeno selección nacional.
En
este aspecto, aquella manifestación de necesidades que en un inicio pudo ser
-aunque en realidad no pueda serlo- natural (verdadera), se ha tornado con los
medios de información falsa, manipulada y obligada[14]
que en definitiva nos muestra una realidad disfrazada, manejada por intereses
particulares para lograr el consumo y el control del fenómeno.
Al
respecto Daniel Prieto Castillo en Retórica y Manipulación Masiva, afirma que
"el control de la elaboración y distribución de la información es el
intento de lograr el control de las conciencias. Y el control de las
conciencias apunta directamente al control de las conductas, porque todo el
mundo sabe que se actúa según se percibe y se concibe la realidad"[15].
Es muy evidente que cronistas deportivos, incitan por la televisión a
conglomerarse en el monumento del Ángel de la Independencia diciendo:
"tienen derecho a festejar"[16]
haciendo referencia al aficionado y por ende al televidente disfrazando la
realidad de algo que surge de manera espontánea a una orden o a un derecho que
se dice tener.
De
esta manera, la sociedad mexicana, que esta al servicio de los medios de
información, va construyendo al "sujeto social" adecuado para su
mantenimiento y reproducción[17],
proporcionándole sus ídolos, sus héroes, sus necesidades.
Se
puede observar como en un deporte como lo es el Fut-Bol, el objetivo ya no es
el deporte en sí, ahora se maneja como un medio para lograr un fin, el del
consumo y como consecuencia de este consumo, el enriquecimiento de un grupo
minoritario de personas.
Esta
acción ha llegando al extremo de no televisar en el país algunos juegos de la
selección con la finalidad de obligar a que el público asista al estadio para
obtener ganancias, ahora el aficionado ya no va por voluntad propia, va porque
tiene la necesidad de ver jugar a sus ídolos y porque no los puede ver por la
televisión. Así, se reafirma lo expuesto por Marcuse en El hombre
Unidimensional, en el sentido de que "la tecnología (en este caso la
televisión) sirve para instituir formas de control social y de cohesión social
más efectivas y más agradables"[18].
"El afán de ganancia es tan poderoso que no se detiene incluso ante la
destrucción de la propia naturaleza"[19]
y del psiquismo del propio hombre.
Así como los elementos manejados y analizados
anteriormente, se puede seguir haciendo una reflexión sobre el fenómeno abordado desde diferentes puntos, no es un fenómeno simple, como se mencionó anteriormente, es más complejo de lo que en puede aparentar, sería interesante que en algún momento posterior se siguiera analizando a parte
subjetiva del fenómeno del fut-bol, así como de la influencia de los medios de difusión pues parece contener elementos muy interesantes y enriquecedores en
todos los sentidos.
[1] Obras como "La moral sexual civilizada" y "La nerviosidad moderna", "Tótem y Tabú", "Más allá del principio del placer", "Psicología de las masas y análisis del YO" y "El malestar en la cultura", que en su mayoría fueron escritas después de la Guerra Mundial, en el último periodo de su vida, cuando Freud se entregó más enteramente a los problemas culturales que le habían fascinado desde su juventud.
[2]
Entendiendo como "social" todo lo relacionada a la cultura y civilización
[3] Jones, E. (1991). Vida y Obra de Freud. Capítulo XII Sociología. Buenos
Aires: Editorial Paidós, pág. 355.
[4] Guinsberg, E. (1991). La relación Hombre-Cultura, eje del psicoanálisis.
Revista Subjetividad y Cultura, No. 1; pág.11. http://subjetividadycultura.org.mx/2013/02/la-relacion-hombre-cultura-eje-del-psicoanalisis/
[5] Freud, S. (1981). El porvenir de una ilusión. Obras
Completas, Tomo III . Madrid: Editorial Biblioteca Nueva, pág. 2981.
[6] Moscovici, S. (1985). La
Era de las multitudes, un tratado histórico de psicología de las masas. México:
Fondo de Cultura Económica; El YO y las masas; pág. 27.
[7] Freud, S. (1981). Psicología de las masas y análisis
del Yo. Obras Completas, Tomo III . Madrid: Editorial Biblioteca
Nueva; págs. 2563 y 2564.
[8] Freud, S. (1991). Tótem y Tabú. Obras Completas,
Tomo XIII . Buenos Aires: Amorrortu Editores; pág.12.
[9] Freud, S. (1981). Psicología de las masas y análisis
del Yo. Obras Completas, Tomo III . Madrid: Editorial Biblioteca
Nueva; pág. 2565.
[10] El término "ilusión" es tomado como lo enmarca Freud en su obra "El malestar en la cultura", ilusión como creencia engendrada por el impulso de un deseo.
[11] Freud, S. (1981). El porvenir de una ilusión. Obras
Completas, Tomo III . Madrid: Editorial Biblioteca Nueva; pág. 2965.
[12] Freud, S. (1991). Tótem y Tabú. Obras Completas,
Tomo XIII . Buenos Aires: Amorrortu Editores; pág. 27. -NOTA: No hay que olvidar la recepción que tuvo la selección al llegar de Ecuador, donde participó en la Copa América, el 6 de julio el periódico El Universal, en la sección deportiva escrita por Jorge Guzmán y Carlos Acosta. Textualmente se cita: "...millares de personas se volcaron a las calles para unirse en un festejo que rebasó lo predecible, que contagió y que prácticamente paralizó una importante zona de la ciudad durante más de tres horas..."
[13]
Radio SPORTIVA, en F.M., si no transmite los partidos de futbol, cada determinado tiempo abre espacios en su programación para dar los resultados del seleccionado mexicano.
[14]
A este respecto, trata de equipararse esta situación a la que plantea Marcuse en "El hombre unidimensional", sobre necesidades verdaderas y falsas. Pág.26
[15]
Prieto Castillo, D. (1987). Retórica y Manipulación masiva. México: Editorial Premia; pág. 11.
[16] Periódico El Excélsior, Sección D, Deportes Sección: Hay que decirlo.
[17] Guinsberg, E. (1985). Control de los medios, control del hombre. México:
Editorial Nuevo Mar, pág. 12.
[18] Marcuse, H. (1992). El hombres unidimensional. México: Editorial Joaquin Mortiz, pág.17.
[19] Guinsberg, E. (1994). El psicoanálisis y
el malestar en la cultura neoliberal. Revista Subjetividad y Cultura, No. 3; pág. 10. http://subjetividadycultura.org.mx/2013/05/el-psicoanalisis-y-el-malestar-en-la-cultura-neoliberal/



Interesante el análisis del fenómeno, ciertamente complejo por la multitud de factores que se pueden encontrar en él; y lo que es un hecho fácil de detectar, es la manipulación mediática de quienes organizan y de toda la industria que gira en torno al fútbol, para encaminar de alguna manera las emociones de quienes participan como espectadores...
ResponderEliminarSaludos!!!